GEORGE ORWELL. 1984
GEORGE ORWELL. 1984
Tiene los ojos azules, casi grises. Su voz es algo ronca, pienso que podría ser un buen doblador de Clint Eastwood o alguien por el estilo. Pero se intuye una inmensa fragilidad.
Su forma de moverse es pausada, camina despacio, deambulando siempre en torno a la taquilla. Creo que no sabe leer, le he ofrecido un folleto con todas las programaciones y lo ha rechazado amablemente. Por algún motivo que no sé explicar creo que es un hombre inteligente e intuitivo- supongo que son dos cualidades que uno ha de adquirir cuando está solo. Siento pena por él. O quizá tenga una familia esperándole en una casa. Quién sabe.
El tipo de la Racing Honda siempre va vestido con su chaqueta de Racing Honda, con las letras bien visibles en la espalda.
Aquí, a las taquillas, se acerca gente de todo tipo. Vienen personas bastante grotescas. Pero la mayoría son fachada: ropa cara, ropa mal combinada o prendas extrañas imposibles de combinar con nada. A mí, la gente que más me intriga es la gente como el tipo de la Racing Honda, alguien tan normal capaz de sugerir tantas cosas. Él ni se lo figura. Por eso es distinto.
Las personas extravangantes llaman la atención de primeras, al primer golpe de vista, y ahí termina todo. No hay más capas. La gente "normal", la que viste correctamente, habla de un modo que denota cordura y además suele ir acompañada, esa gente es la mayoría. La gente como el tipo de la Racing Honda no es especialmente vistosa entre la multitud, pero es esa pequeñez, esa vulnerabilidad que los envuelve lo que les hace merecer unos instantes de atención.