Siempre me siento afortunada cuando veo un buen concierto.
Después de un conjunto de bellas canciones, descubre sobre el escenario su pequeño camarote de pirata, como yo lo imagino. Un sistema electrónico que se va accionando rítmicamente: suenan unos pequeños cascabeles, luego a lo lejos se escucha un acordeón, se suma un xilófono, los acordes de la guitarra, las botellas medio llenas... Y desde abajo sólo vemos una especie de constelación, de luces que se encienden y se apagan, con más o menos intensidad, según sea el propio sonido.
Abandona el escenario con una sonrisa y cuando regresa, después de haber puesto en pie a toda la sala, nos regala una interpretación de “And I Love Her”, de los Beatles. La cara opuesta. Sencillo y bonito.
http://www.youtube.com/watch?v=rl-jBVMQs8A