domingo 2 de agosto de 2009

CITA III

“Pensó con asombro en la inutilidad biológica del dolor y del miedo, en la traición del cuerpo humano, que siempre se inmoviliza en el momento exacto en que es necesario realizar algún esfuerzo especial. (…) Le sorprendió que en los momentos de crisis no estemos luchando nunca contra un enemigo externo, sino siempre contra nuestro propio cuerpo.”

GEORGE ORWELL. 1984


lunes 29 de junio de 2009

Me encuentro leyendo otro libro de Haruki Murakami, y me sorprende comprobar hasta qué punto me identifico con Sumire. Los mismos miedos, los mismos anhelos... Aquí os transcribo un pedazo:
- Tal vez ahora te estés encuadrando a ti misma en una nueva ficción.
(…)

El problema más grave es que tú todavía no sabes de qué tipo de ficción se trata. Tampoco conoces el argumento. Y el estilo aún está por decidir. Lo único que sabes es el nombre de la protagonista. A pesar de ello, te acabarás transformando de verdad. Dentro de poco esta nueva ficción va a entrar en funcionamiento para protegerte y tú podrás ver este nuevo mundo. Pero aún es prematuro. Y, como es lógico, ahí está el peligro.
- Es decir, que me he quitado la transmisión y aún tengo que acabar de atornillarme la de recambio. Pero, con todo, el motor sigue funcionando. ¿Es eso?
- Tal vez.
(…)

- De que ahí está el peligro ya me había dado cuenta. ¿Cómo podría explicártelo? A veces me siento muy desamparada. La incertidumbre de cuando te encuentras de golpe desposeída de un marco en el que apoyarte. La pérdida del lazo de la fuerza de gravedad, la sensación de estar flotando sola por el negro espacio, a la deriva. Sin saber siquiera adónde te diriges.
- ¿Cómo un Sputnik pequeñito que se hubiera extraviado?
- Tal vez.

martes 9 de junio de 2009

EL TIPO DE LA RACING HONDA

Tiene los ojos azules, casi grises. Su voz es algo ronca, pienso que podría ser un buen doblador de Clint Eastwood o alguien por el estilo. Pero se intuye una inmensa fragilidad.
Su forma de moverse es pausada, camina despacio, deambulando siempre en torno a la taquilla. Creo que no sabe leer, le he ofrecido un folleto con todas las programaciones y lo ha rechazado amablemente. Por algún motivo que no sé explicar creo que es un hombre inteligente e intuitivo- supongo que son dos cualidades que uno ha de adquirir cuando está solo. Siento pena por él. O quizá tenga una familia esperándole en una casa. Quién sabe.

El tipo de la Racing Honda siempre va vestido con su chaqueta de Racing Honda, con las letras bien visibles en la espalda.

Aquí, a las taquillas, se acerca gente de todo tipo. Vienen personas bastante grotescas. Pero la mayoría son fachada: ropa cara, ropa mal combinada o prendas extrañas imposibles de combinar con nada. A mí, la gente que más me intriga es la gente como el tipo de la Racing Honda, alguien tan normal capaz de sugerir tantas cosas. Él ni se lo figura. Por eso es distinto.
Las personas extravangantes llaman la atención de primeras, al primer golpe de vista, y ahí termina todo. No hay más capas. La gente "normal", la que viste correctamente, habla de un modo que denota cordura y además suele ir acompañada, esa gente es la mayoría. La gente como el tipo de la Racing Honda no es especialmente vistosa entre la multitud, pero es esa pequeñez, esa vulnerabilidad que los envuelve lo que les hace merecer unos instantes de atención.

martes 19 de mayo de 2009

Hoy he estrenado mi nueva libreta de bolsillo. Es una libreta preciosa, con una ilustración en relieve de Laurel Burch. En ella aparece una pareja besándose, envuelta en un abrazo, rodeada de flores exóticas. Había pensado dedicar esta libreta únicamente a poemas de amor, en su más amplio significado. Me gustaría poder escribir con honestidad, desde mi humilde experiencia, que es la única que conozco, y tratar de crear algo hermoso mediante la palabra. A ver qué tal se me da el intento...

Muchas gracias Ángel.

sábado 2 de mayo de 2009

ENCUENTRO

Esta mañana tenía la necesidad de escribir algunas líneas, sólo para ver si así lograba ordenar algunas ideas que están asentadas en mi mente como una enredadera. Pero no se me ocurrió nada que decir. Únicamente he escrito esto:

Romper una fotografía es un verdadero signo de coraje. Pero también puede ser una señal de cobardía. A veces, la memoria- todo un encadenado de ficciones y anhelos dados por cumplidos- pone grilletes a nuestra libertad.

Luego, he escrito algo más sobre la memoria, pero me he deshecho de ello enseguida, ¡resultaba tan dramático! Y no me apetecía darle la razón a los juicios que otras personas han emitido sobre mí en alguna ocasión. De manera que he cerrado la página y he buscado un blog al que hacía tiempo que no entraba, sólo por distraerme.

Leer los pensamientos de alguien es de por sí morboso. Especialmente si puedes hacerlo cuando esa persona no está presente o no es consciente de tu intromisión. Incluso si se trata de un texto publicado en la Web, abierto a todos.
Me ha hecho mucha ilusión saber que esta persona continúa escribiendo (de alguna forma, es un modo de seguirle la pista), pero lo que me ha sorprendido ha sido encontrar una reflexión sobre la memoria:

“Hay quienes predicen el futuro, pero es mucho más difícil predecir el pasado”
(L. Antunes).

viernes 17 de abril de 2009

UNA IMAGEN

En la fotografía aparece un puente cubierto por una estructura metálica. Íbamos en coche. En medio hay una mancha blanca, un haz de luz se coló en el objetivo y dejo esa huella, como de baba de caracol, que confiere a la imagen cierta ambigüedad, de momento soñado más que vivido. Es una hermosa fotografía. Gracias a su defecto.

miércoles 11 de marzo de 2009

CASTILLO DE NAIPES

La última pieza está sujeta por el resto. Tan sólo es la veleta que gira con el viento. Norte, sur, este y oeste. Coordenadas aleatorias. Detrás, todo un camino con piedras manchadas de pintura: 50 kilómetros, 20 kilómetros, 8 kilómetros. Kilómetro 0. Una vereda con miradores. Con refugios. En algún momento traté de atajar, pero me encontré de nuevo en el punto de partida, con los zapatos un poco más desgastados, eso sí. Al elevar la vista, veo a las aves rapaces zigzaguear con el viento. Cuánto las envidio. Veo agujeros en las rocas, rincones ocultos en las paredes de las montañas, como los ojos de la Tierra. Más allá veo también la torre de una iglesia que marca el curso del tiempo y que anuncia los fallecimientos. Veo antenas parabólicas tiesas sobre los tejados, la tecnología puesta al servicio del hombre. Impulsos eléctricos que se traducen en imágenes bidimensionales, en sonidos filtrados. Espejos de otros mundos, historias de amor, de luchas, de poder. La cara oculta reflejada en una pantalla de cristal. Una parcela del mundo reducida a una imagen. El niño con las moscas en la cara se hizo mayor.
Si tuviese coche iría por la autopista, que es mucho más segura, o eso dicen.