martes 5 de julio de 2011

Retrato

Me dijeron que hacía poco había tenido cachorros y tenía una mirada sincera y tranquila. Sus mamas aún estaban hinchadas y la leche se escurría sola. Me pregunté qué comería (y qué daría de comer a sus crías) en un pueblo de tres habitantes donde la mitad del tiempo no había nadie. A pesar de su carácter cercano y confiado, la perra se volvía cazadora cuando el hambre así lo requería, conseguía del campo pájaros y ratones y con eso les daba para sobrevivir.Me sorprendió que no tuviese miedo a las personas y que al acercarme a ella se tumbase panza arriba para que yo la acariciase.

2 comentarios:

Jorge dijo...

Cuando alguien vive tan solo aprende a confiar en las personas?

Ana M dijo...

... Supongo que todos necesitamos algo de consuelo :)